“Carlos”, el inmigrante hondureño que anhela su libertad en EEUU


“Cuando era movido hacia BTC me esposaron de pies y manos, como si yo fuera un criminal de alto peligro” inicia la carta que ha escrito con tristeza y melancolía “Carlos”, el inmigrante hondureño de 19 años que fue detenido hace tres meses en Estados Unidos por no tener papeles, pues emigró de su natal Honduras huyendo de la violencia.

Broward Transitional Center (BTC) de Boca Ratón, Florida, es el sitio donde cientos y decenas de centroamericanos permanecen mientras un abogado resuelve su caso y un juez falla a favor o en contra para ser deportado de Estados Unidos o no.

“Nunca en mi vida me habían esposado, y más de esa manera tan cruel. Me sentí como un criminal sin haber cometido ningún delito” sigue manifestando el joven hondureño. “Eso provocó daños a mi autoestima, el saber con qué crueldad nos tratan a nosotros los migrantes como si no tenemos derechos, como si es un crímen grave emigrar” relata en su carta, escrita a mano por él mismo.

Carlos fue detenido el pasado Enero; en su carta manifiesta episodios como el cumpleaños sólo que pasó dentro de este centro de detención, y cómo fue de doloroso para él ser apresado y llevado hacia el BTC. “La mañana siguiente fui a mi entrevista (de trabajo), lindo regalo de cumpleaños ser esposado….todo el camino miré por la ventana lo bonito que es la libertad, la cual yo desconocía”, explica.

“Desde entonces mi vida cambió, al sentirme que me quitaron el derecho a la libertad a causa de ser un migrante que abandona su país no por el simple hecho de querer una buena vida, lo abandoné por el temor a perder mi vida dejando atrás a mi familia, amigos y mis sueños de querer estudiar y progresar” acentúa.

Su misiva, que es una de esas con las que muchos “mojados” se identifican, denota la soledad en la que vive el joven en prisión. Un proceso tenebroso que ha podido sacar a flote gracias a la amistad que ha hecho con varios reclusos, de los cuales menciona a “Mejía”, quien le sugirió ocupar su tiempo y mantenerse ocupado para no pensar en el encierro.

Nieves

“Lo que fuera con tal de no pensar en mi soledad, por la desesperación de saber como esta mi familia…no tenía ninguna noticia de ellos”. Tras el paso de unos días nos cuenta que su solicitud llegó: “estaba en proceso; luego de una semana empecé a trabajar en la cocina, me tocó el turno de la cena pero sólo me pagaban 1 dólar al día, entonces tenía que ahorrar”, dice.

Y al llegar a los 3 dólares cuenta que decidió llamar a su familia en Honduras. “Me contestó mi madre…sentí tanta alegría al escuchar su voz…no podía hablar de la emoción. Lo primero que me preguntó con tristeza fue: ¿cómo estas hijo? -bien madre- le dije; le pregunté por mis hermanos…con los 3 dólares sólo pude hablar tres minutos”.

“Cuando es la hora de la comida lo que me gusta es ver por la ventana, y pensar: ¿porqué ellos pueden tener libertad y nosotros no; sólo por entrar al país de forma ilegal, un país que está lleno de inmigrantes”, refiere.

Hoy en día “Carlos” tiene muchos amigos; ha sabido ganarse el cariño de decenas de inmigrantes de diferentes partes del mundo que como él llegan a Estados Unidos con la ilusión de mejorar su entorno. Asimismo, comenta que aprovecha su tiempo en la lectura de buenos libros, en actividades de la iglesia y en colaborar en diversas faenas.

“He aprendido un poco de inglés, he leído muchos libros, aprendí a jugar dominó, basket ball, pin-pon, voleibol, también he armado muchos rompecabezas. Aprendí cómo perdonar, la amistad, la unión, el querer, la paciencia, la comprensión; también a escuchar a los demás que están sintiendo lo mismo que yo…he aprendido mucho de Dios, porque sólo El nos puede ayudar en estos momentos tan duros”, finaliza.

Mientras tanto nuestro compatriota “Carlos” -sin récord criminal y sin representan una amenaza para la sociedad-sigue en espera de su fallo. Sigue viendo pasar sus días por la ventana del BTC, pensando en su familia y en aquello que soñó tener lejos de la violencia y la miseria.

*Nota: agradecimiento especial a Gabriela Almeida, Marketing and Public Relations del libro “Cien Testimonios”. [R5]. 

Escrito por

Blog de Talento Catracho, Turismo, Gastronomía, Emprendimientos y Centroamericanos Exitosos

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