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Isabella Arévalo, de Corea del Sur a Casa Alianza de Honduras

Llegar a una República como lo es Corea, donde muy pocos hablan el español, con costumbres diferentes a las de la región centroamericana, es sin duda un reto para cualquier joven hondureño que decide emigrar por avanzar académicamente.

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Fue el 29 de agosto del año 2011 en que Isabella Arévalo Carías viajó desde su natal Tegucigalpa hacia Corea del Sur, para estudiar una maestría en Estudios Internacionales y de Área con enfoque en Ciudades Especiales de Desarrollo en la Universidad de Pusan. Las múltiples experiencias que vivió en ese continente le han valido hoy en día para desempeñarse con acierto como Directora de Desarrollo en Casa Alianza de Honduras.

Ruta5 conversó con Isabella, sobre sus vivencias en la ciudad de Busan de Corea del Sur, y los planes que no descarta realizar en un futuro próximo. A continuación la entrevista:

  1. Gracias por la entrevista Isabella, ¿en qué ciudad de Honduras nació?
    En Tegucigalpa, Honduras
  2. ¿Qué estudios universitarios ha realizado y actualmente a qué se dedica?
    Tengo una Licenciatura en Relaciones Internacionales en UNITEC y maestría en Estudios Internacionales y de Área con enfoque en Ciudades Especiales de Desarrollo en la Universidad de Pusan en Busan, Corea del Sur. Actualmente desempeño el cargo de Directora de Desarrollo en Casa Alianza de Honduras. Por los momentos me encuentro trabajando en Honduras. Mis planes son seguir con mis estudios a nivel de doctorado al obtener más experiencia laboral.
  3. ¿Hace cuánto fue a Corea del Sur y cómo se le presentó esta oportunidad?
    Partí el 29 de agosto de 2011 a Corea del Sur. Seis meses antes, comencé con el proceso de aplicación el cual fue pura casualidad. El Instituto Nacional de la Juventud era patrocinador de un evento que estaba organizando y le pregunté a nuestro enlace sobre información de becas pero en las que tenían vigentes, ninguna llamó mi atención, incluyendo la de Corea del Sur. A las semanas, recibí una llamada preguntándome si aun estaba interesada y me comentaron sobre esta beca total en Corea. Nada perdía con aplicar. El día en que llevé toda mi documentación, en un lado del escritorio de la encargada, se encontraban alrededor de 50 CVs de personas que estaban aplicando a la misma beca pero lastimosamente ninguno cumplían con el primer requisito, el saber inglés. Me da mucho pesar como el bajo nivel educativo y la falta de motivación hace que se nos cierren muchas puertas. Sentí que no fue un proceso tedioso, cuando menos acordé me habían aceptado y dos meses después estaría partiendo a la mejor aventura de mi vida. Me fui sin saber una tan sola palabra en coreano y con la imagen que tenía sobre un país levantándose de la guerra.
  4. ¿Qué ha significado para usted estar o haber estado en ese campus?
    Fui la primera latinoamericana en toda la universidad, la cual cabe recalcar, es una de las primeras universidades que se fundaron en la península. Esto me brindó muchas oportunidades como el ser parte de la publicidad de la universidad, hablar numerosas veces para el presidente de la universidad etcétera. Pero también conllevo un reto, era la única hispanoparlante. A pesar que existía la carrera de Español como lengua, fue muy difícil encontrar personas con quien hablar en español y con quien compartía la misma cultura aunque fuéramos de diferentes países. Pasaba hasta tres meses sin hablar español con la excepción de cuando lo hacía por Skype pero esto era muy de vez en cuando. Aprendí a ser mi mejor compañía y a disfrutar de la soledad. Tuve el diálogo mas largo con mi voz interior durante los cuatro años que viví allá. Ahora que estoy de vuelta en Honduras, me siento rodeada de mucho ruido. Aunque Corea tiene millones de personas, podía decidir a que ponerle atención o no, mientras que aquí entiendo absolutamente todo lo que sucede a mi alrededor. Mi voz interior ha cesado y debo de admitir que me hace falta.
    Nos vemos inspirados por nuestro entorno, descubrí nuevos intereses y desarrollé nuevas habilidades. Era otra Isabella, una que le encantaba escribir, leer, viajar y aprender. En Honduras me apasionan otras cosas como el altruismo y emprendimiento. Los lugares nos cambian y Corea dejó una profunda huella en mi.
  5. ¿Qué cosas nuevas ha aprendido que piensa poner en práctica aquí en su país?
    En términos académicos, aprendí mucho sobre el lado del hemisferio el cual no tendemos a ver. Casi todos vemos hacia el occidente cuando en realidad, el futuro está en Asia. El estudiar fuera, no solo implica la obtención de conocimiento académico, si no todo aquello que aprendemos de la cultura y el país donde nos encontramos. Regresé con nuevas costumbres y he aprendido a apreciar otras cosas como ser el tiempo, que la grama puede servirse de aperitivo y hay que dar siempre lo mejor de uno mismo. Que los números no siempre serán los mismos y que a todo perro le llega su verano.
  6. ¿Ha contemplado la posibilidad de radicar en algún momento en el extranjero? Lo pensé pero opté por regresarme. No se si mi estadía será permanente, aunque una vez se comienza a explorar el mundo, cuesta mucho detenerse. Honduras me ha recibido muy bien, me he involucrado en muchas actividades que me apasionan las cuales me aseguran que tomé la decisión correcta.
  7. ¿Cómo acogen a los hondureños en sitios como Corea del Sur?
    Fue muy difícil acoplarme. Éramos 30 hondureños o menos en todo el país, ninguno vivía en mi misma ciudad así que muy poco nos veíamos. En general, los coreanos no son muy amables con los residentes extranjeros. Algunos se han quedado con la percepción que el hombre blanco venía a quitarle sus tierras. A pesar que Corea ha progresado mucho económicamente en las últimas décadas, mentalmente no están al mismo nivel.
  8. Qué soñaba ser cuando fuera grande? ha concretado esos sueños?
    Soñé con un destino pero tomé un camino que no esperé. Quise estudiar desde geofísica hasta medicina, pasé por muchas etapas. Al final, lo que quería era ayudar a los demás y lo conseguí de otra forma. A veces nos atamos a las herramientas con las que construimos nuestra vida, olvidándonos de nuestro destino final y el porque deseamos llegar ahí.
  9. Compártanos las nuevas actividades en las que va a participar como hondureña, y alguna anécdota con sus nuevas amistades al contarles sobre nuestro país.
    Al retornar, inmediatamente me involucré en varias organizaciones. La primera es TEDxTegucigalpa, debido a mi participación como conferencista en TEDxBusan, busqué la oportunidad de involucrarme como co-organizadora en el cuarto evento de este capítulo local. Este año me he vuelto a sumar y estamos trabajando en la quinta edición la cual traerá muchas sorpresas! LA segunda es con la Red de Vegetarianos en Honduras donde hemos organizado numerosas actividades promoviendo este saludable estilo de vida. Hemos tenido desde festivales, clases de cocina y mucha participación en los medios de comunicación. Luego lancé Volunspirate.org, una plataforma virtual de captación de voluntarios en donde promocionamos los eventos de ONGs para darle un banco de información a todas aquellas personas que desean hacer el bien por su comunidad. Y finalmente, me he convertido en salsera, no hay nada que me haga más feliz que bailar toda la noche con mis compañeros de las clases de salsa.
  10. ¿Qué cosas se extrañan consumir de Honduras cuando se está en el extranjero?
    Yo extrañaba los frijoles, aguacate, mango, sopa de coliflor de mi mama, yuca… la lista es eterna! Todos los días soñaba con algo. A veces eran los sabores más peculiares como la mantequilla de una marca específica.
  11. ¿Qué debería hacer la empresa privada o gobierno hondureño para que el talento nacional no emigre en busca de mejores oportunidades? 
    La mentalidad que tenemos en cuanto al nuevo contratante es contradictoria. Queremos alguien joven, sin responsabilidades, con maestría y diez años de experiencia. Esa descripción le queda a una persona que no hay podido dedicarse a disfrutar cada etapa de su vida. Siempre es difícil obtener el primer empleo, quisiera poder decir que no debemos desesperarnos y evitar conformarnos con un empleo mediocre que no nos motiva ni nos llena. Pero estoy consciente de la situación del país y lo mejor que podemos hacer es dar lo mejor de uno mismo en donde se esté. Considero que el futuro de cada quien está donde queremos estar, ya sea fuera o en Honduras pero siempre poniendo nuestras cinco estrellas en alto. A veces otros ambientes nos estimulan mas, somos mas creativos y de mayor impacto. ¡Eso está bien! Lo que no está bien, es tener que hacerlo como ruta de escape por no poder caminar en paz a comprar agua. En Honduras se sobrevive, y es la sed de vivir la que nos lleva a emprender vuelo.

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Un mensaje final sobre su experiencia en Corea del Sur…
Atesoro cada día que estuve lejos y guardo muy cerca de mi corazón todos los recuerdos que empaqué al retornar de Corea. Algunos lo verán como sacrificado pero toda prueba tiene su recompensa. Afortunadamente, el mercado laboral hondureño, está comenzando a valorar los estudios asiáticos. Como desearía que muchos pudieran quedarse ciegos al ver las luces nocturnas de Asia, que no les importara engordar comiendo tanta comida deliciosa y que pudiesen andar libremente por una calle. Si tiene la oportunidad de irse, váyase pero siempre lleve consigo las raíces que lo vieron nacer. Honduras nos formó y nos preparó para poder emigrar. El alma mater se lleva en las entrañas.
Tengan claro lo que desean ser en la vida y como contribuir al desarrollo mundial, porque eso es lo que hace un ciudadano del mundo, piensa en un todo.

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