Ricardo Agurcia y el París del Mundo Maya

Hay un sitio imperdible en Honduras que es obligatorio visitar en Occidente: el Parque Arqueológico de Ruinas de Copán, donde el tiempo se detiene en la historia de una civilización milenaria, los Mayas.

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El hondureño Ricardo Agurcia, añade precisamente un ingrediente importante con el descubrimiento del Templo Rosalila el 23 de junio de 1989. Ruta5 viajó hasta la ciudad mágica donde habitaron los Mayas y entrevistó a este Orgullo Catracho, grande aportante en el campo de la Antropología y Arqueología de Honduras.

R5: Cuéntenos quién es Ricardo Agurcia…

RA: Nací en Tegucigalpa, Honduras. Mi papá era Juan Agurcia y mi mamá Lizeth Pasquel, él de Tegucigalpa, ella de San Pedro Sula y ahí me crié, ahí estudié, en la Escuela Americana, tengo 4 hermanos…. soy el segundo dentro de ese grupo de hermanos.

R5 ¿Dónde estudió el nivel superior?

RA: Saqué mi licenciatura en la Universidad de Duke en Carolina del Norte (EEUU) y luego mi maestría en la Universidad de Tulane en Louisiana, Nueva Orleans (EEUU); ahí fueron mis títulos en Antropología en los dos casos, con énfasis en Arqueología.

R5: ¿Por qué estudió arqueología?

RA: Empecé estudiando ingeniería y la verdad es que no me interesó… Salí aturdido después de cálculo, física, química, etcétera y entonces me decidí a explorar, a buscar otros campos que me pudieran interesar y básicamente terminé con dos que fueron la psicología y la antropología; uno porque me parecía que estudiaba al hombre desde afuera y el otro que estudiaba el hombre desde adentro. Mi curiosidad y mi interés era entender por qué el hombre hace lo que hace y las cosas que hace; la antropología lo estudia desde un punto de vista cultural, social, mientras que la psicología estudia la parte interna, mecanismos del cerebro y la parte sicológica, entonces me gradué con un doble título, saqué un Bachelor Science en Psicología y un Bachelor en Antropología…. Y, todavía en ese momento no estaba seguro cuál de las dos profesiones iba a seguir. Pero me interesó la Antropología, especialmente la Arqueología, por el modo de vida porque siempre me ha gustado el campo, trabajar al aire libre. De ahí entré a los estudios de postgrado y el resto es historia.

R5: ¿Cuáles fueron sus primeros estudios en Arqueología?

RA: En la parte sur del Valle de Comayagua, y después hice mi primer trabajo profesional con el Instituto Hondureño de Antropología e Historia en las excavaciones de una iglesia colonial en Comayagua. Esa fue el área que más me interesó verdaderamente.

R5: Y ¿cómo llega al Mundo Maya?

RA: La verdad es que al momento de graduarme y salir de la universidad, tenía dos oportunidades de trabajo: uno era en Costa Rica y el otro en Copan; pero ya estaba casado, tenía una hija y verdaderamente en Costa Rica no me ofrecían salario, solo la oportunidad de trabajar y hacer investigación. Mientras que el proyecto en Copan (1978) me ofreció un buen puesto como Arqueólogo de Campo en lo que se conoce como “reconocimiento arqueológico” y así es como vine a dar a Copan. Habían muchas incógnitas sobre los mayas y en particular estaban muy de moda los estudios de patrones de asentamientos (tratar de entender la distribución de las viviendas particularmente de los Mayas para llegar a tener ideas de las antiguas ciudades y también de su antigüedad, a través de excavaciones, su composición social). De ahí fuimos desenterrando poco a poco cómo era que existía Copan. Llegamos a entender qué tamaño tenía la ciudad maya, y más o menos estimamos un tamaño entre 20 mil y 30 mil habitantes en su momento de apogeo.

R5: La gente siempre se pregunta cómo fue que desaparecieron los Mayas…

RA: Eso yo diría que es una pregunta que sigue sin contestarse de manera contundente; ha habido muchísimas y diferentes teorías, y han buscado datos para confirmar lo que se piensa. Pero hasta la fecha no hay una que verdaderamente explique el fenómeno en su totalidad porque lo raro es que los Mayas no desaparecen de un día para otro en toda la región maya. La última fecha que tenemos en Copan es en el año 822 después de Cristo; pero en Tikal, que es el centro de la ciudad, todavía hay monumentos en el año 900. Entonces el colapso ocurre en un plazo de 100 años.

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Otra posibilidad el colapso son enfermedades o plagas que hayan destruido esta civilización, pero tampoco hemos encontrado evidencias claras de eso. Lo que más se ha enfatizado es un crecimiento poblacional muy drástico en el VIII Siglo que lleva un desbalance con la naturaleza, quizá un impacto fuerte en el medioambiente por la parte de reforestación. Se han hecho estudios en otros sitios, pero para mí el conflicto entra con la misma naturaleza, es decir, al haber menos recursos la gente tiende a pelear más por los recursos que existen. Y recientemente ha habido muchos estudios de cambio climático en el aspecto de que pudo haber una época de sequía prolongada en esta zona. Por lo tanto no hay una respuesta contundente en que 50 o 60 ciudades en un periodo de 100 años desaparecieron.

R5: Este enigma ha despertado el interés de muchos arqueólogos en el mundo que por esa razón han visitado nuestras ruinas en Honduras….

RA: Hemos tenido la visita de muchos colegas; en el proyecto arqueológico de Copan en el que yo empecé a trabajar el director era francés; también hemos recibido muchos de Estados Unidos de Norteamérica, y colegas de Japón que han trabajado arduamente en Copan, así como Italianos, Españoles. Es un proceso multicultural y continúa siendo así.

R5: Se habla que el 23 de junio de 1989 la fecha en que usted descubre el templo Rosalila, dentro de la pirámide 16, cuéntenos sobre esto…

Eso era parte de un proyecto que estábamos haciendo para ayudar a rescatar la escultura de Copan y cómo funcionaba la Acrópolis, el punto más alto del sitio arqueológico. Teníamos un equipo bastante grande de investigadores, y el proyecto fue dirigido por el Doctor William Fash de la Universidad del Norte de Illinois, el Doctor Robert Sher de la Universidad de Pennsylvania, Willys Andrews de la Universidad de Tulane y su servidor. A mí me tocó en el Templo VXI y empecé una serie de túneles y su secuencia de construcciones en este lugar.

Sabíamos por estudios que se habían hecho en Tikal durante la época de los años 60’s que los Mayas construían edificios sobre edificios. Con los túneles encontrábamos los restos de edificios viejos y así ver cómo era que construían hasta llegar a la parte de arriba; en ese proceso fue que uno de mis túneles dio con la esquina de Rosalila. De ahí empecé a trabajar casi cuatro años hasta que llegamos a comprender las dimensiones del edificio, porque el trabajo en túneles es a paso lento. La gente cree que es entrar al Museo de Escultura que uno solo entra y ahí estaba todo el templo; no es así, se fue descubriendo pulgada por pulgada durante años.

R5: ¿Qué significa para usted ser reconocido por este gran aporte al Mundo Maya?

RA: Mi principal motivación es la curiosidad científica-académica de entender esta civilización. Pero a su vez, esto lleva amarrado casi al ombligo el haber nacido en este país y saber que en los trabajos que realizamos están las raíces de nuestra historia.  Una parte extraordinaria de nuestra historia, un momento en el cual no era el tercer mundo ni teníamos la reputación que tenemos hoy en día. Muy al contrario, de grandeza, de enorme desarrollo, en muchos campos. Para mí estos eran los factores más importantes. Sentí una gran responsabilidad de hacer un trabajo bien hecho, para dejar un ejemplo un poco más digno a las generaciones futuras. Yo no sólo era un arqueólogo más sino que representaba a Honduras, trabajaba por Honduras y para Honduras.

R5: En la actualidad ¿qué estudios o investigaciones nuevas está realizando?

RA: Mi trabajo ahora es el de escribir, terminar todos mis informes (tengo una tonelada de informes) sobre las investigaciones arqueológicas que hice. La parte de investigación en el campo es la parte más bonita, pero después de eso por lo menos tres a cinco días de trabajo en analizar todo y publicarlo. Yo todavía no termino de hacer las publicaciones finales de Rosalila, es un proceso en el cual nos faltan por lo menos unos 5 años más en terminar ese documento.

R5: ¿De dónde surge su proyecto museístico conocido como la Casa K’nich de Copán?

RA: La razón por la cual me inventé la Casa K’Nich es porque me di cuenta que en los textos de educación la información que se tenía sobre los antiguos mayas estaba muy desactualizada y atrasada. Y la mejor forma de poner al día la información fue a través de un museo interactivo donde los niños aprenden al ir jugando. Hemos estado trabajando en los últimos años en dos proyectos: el Proyecto Maya que junto a las escuelas rurales trabajamos para llevar en cuaderno información sobre los Mayas a las escuelas de la región. Y el otro es el proyecto de la Guacayama, que tuvo que ver con la introducción de la Guacamaya Roja al Parque Arqueológico de Copan y lograr que volaran libremente.

Hay otro proyecto con la red de museos pequeños en Estados Unidos, con los cuales hemos estado vinculados. Y un Museo en California, Estados Unidos, se puso en contacto con nosotros y propuso que nosotros ejecutáramos un “Jardín Maya” y enseñarles a los niños en edad escolar como sembrar y cuidar los productos de la tierra principalmente frijoles, maíz, ayote y otros productos tradicionales de la época de los Mayas. Al mismo tiempo este Museo en California trabaja de igual manera con sus alumnos y hay ocasiones en que a través de internet los niños nuestros se comunican con los de Estados Unidos y comparan notas, lo que han aprendido durante este proceso de la agricultura.

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R5: ¿Qué mensaje le envía al mundo sobre la riqueza cultural que poseen las Ruinas de Copan y qué cosas debe conocer el turista que quiere venir por primera vez al Parque Arqueológico?

RA: Habiendo yo viajado bastante por el mundo y por la zona maya la verdad del caso es que dentro de la categoría de Sitios Arqueológicos a nivel mundial las Ruinas de Copan son fuera de serie; éstas ruinas son un fenómeno extraordinario y maravilloso. Son extraordinarias por su arquitectura, por su ambiente, por su arte. Yo sinceramente no conozco a alguien que haya venido a Copan y no haya dicho “wow que cosa más extraordinaria”.  

Han venido grandes personalidades a éstas ruinas, como la Reina Sofía de España que se salió de su camino para venir a Copan. La Princesa Mako de Japón, el afamado escritor Mario Vargas-Llosa, el Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-moon, y todos a mi saber se han ido maravillados. Y esa es la principal razón por la que deberían venir a visitarlo, porque es extraordinario. // Texto y Fotos: R5

Ricardo Agurcia actualmente es el Director del Museo de Arqueología de las Ruinas de Copan, y ha contribuido enormemente en el desarrollo, planificación y ordenamiento de la ciudad de Ruinas de Copan. Trabaja también de cerca con la Cámara de Turismo y la Cámara de Comercio de Copan, de ésta última donde fue Presidente Directivo durante dos períodos consecutivos. Vive en Copan.
En 2007 el parque obtuvo 170 mil visitantes. En casi 20 años crecieron en un 10% anual. Siete años después (en el 2014) visitaron las Ruinas de Copán 110 mil visitantes. 
En la actualidad, la Ruta Maya representa una importante región turística de América Latina, un turismo arqueológico en crecimiento incluido en la lista de Patrimonio Mundial de la Humanidad de la UNESCO.

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