Ilama, con aroma a junco y café

A unas 3 horas y media de Tegucigalpa, viajando en vehículo particular por la carretera CA-5 y N20 se encuentra Ilama, Santa Bárbara, el municipio de leyendas que inspiró al escritor hondureño Ramón Amaya Amador para escribir su novela «los Brujos de Ilamatepeque».

Sus colinas, la vetusta iglesia de 100 años, la frescura que se respira en su parque, la gente de tez blanca y ojos de color descendientes de españoles, los niños descalzos jugando trompo o maules, así como las mujeres que tejen o se entretienen en la molienda de café, son algunos de sus muchos atractivos.

El olor a café recién hecho te seduce y se esparce por sus calles. Y si querés probar el mejor visita el Restaurante Tinita; la propietaria de este pequeño comedor vende todos los días un menú diferente que incluye desde tradicionales sopas de res, gallina india, mondongo, pollo, marisco, hasta las ya famosas ‘carnitas al fogón’ acompañadas de frijoles fritos servidos en recipientes de barro, que también puedes adquirir en el mismo sitio.

Sin embargo la venta de junco es de los mayores atractivos; turistas nacionales y extranjeros se dan un ‘taco de ojo’ con tanta  cosa bonita que se adquiere a bajos costos y que vale la pena lucir en cualquier país del mundo. Sombreros, canastas, alfombras y una variedad de artículos para el hogar.

La feria patronal de los ‘PATEPLUMA’ (así les llaman a los nativos de Santa Bárbara) se celebra del 1 al 12 de febrero, en honor a la Virgen de Lourdes. Y el Guancasco también hace lo suyo durante el mes de agosto: en un acto de paz los pobladores del pueblo vecino traen a su Santo Patrón enmedio de una gran fiesta y algarabía.  Que tu próximo destino turístico sea Ilama! / Fotos: @barny25 y @walesandoval – Texto R5

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