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Cottbus, Alemania, la nueva casa del hondureño Juan Carlos Barrientos

El siguiente entrevistado es Juan Carlos Barrientos García; nació en Tegucigalpa, capital de Honduras. Es abogado y actualmente cursa una maestría en Historia y Estudios del Patrimonio Mundial en la Universidad Tecnológica de Brandemburgo en Cottbus, Alemania.

Mira lo que respondió a Ruta5 sobre sus vivencias en el Viejo Continente:

R5: Gracias por el acceso a esta entrevista Juan Carlos. ¿Hace cuánto llegaste a Alemania y porqué estas aquí?

Hace seis meses dejé Honduras para venir a estudiar una Maestría en Historia y Estudios del Patrimonio Mundial en la Universidad Tecnológica de Brandemburgo (Aleman:  Brandenburgische Technische Universität – BTU Cottbus), en la ciudad de Cottbus, Alemania.

R5: ¿Qué estudios hiciste en Honduras?

Me gradué como Abogado en la Universidad Tecnológica Centroamericana (UNITEC).

R5: ¿Cómo se te presentó esta oportunidad de viajar al extranjero y en qué forma ha cambiado tu vision de ver el mundo el vivir y estudiar temporalmente en otro continente?

Siempre había soñado con venir a hacer mis estudios de Maestría a Europa, luego de haber vivido la hermosa experiencia de realizar un año de intercambio y trabajo social en Austria a través del programa de ICYE Honduras.

Durante ese tiempo pude aprender Alemán, lo que me facilitó el camino para aplicar a estudiar en este país. Realmente no es muy complicado encontrar oportunidades de estudio en Alemania, solo se tiene que buscar el programa idóneo y aplicar reuniendo los requisitos académicos por supuesto. La mayoría de los programas de estudio en las Universidades Alemanas son gratuitos, sin embargo uno debe costearse los gastos de vivienda, alimentación y demás. Existen muchas ofertas de becas también, pero yo no quise esperar a ser aceptado en una y preferí escoger un programa de estudio que me gustara a mí y no resignarme al que tuviera beca que me aceptara. Para eso ahorre mucho dinero trabajando, pues tuve la bendición de trabajar desde los 19 años. Muchas veces me privé de salir con los amigos a comer o por las noches, pues necesitaba ahorrar cada centavo posible para pagar mi sueño de estudiar en Alemania. Claro que sin mis padres y su apoyo tampoco sería posible que yo estuviera acá. Mi padre es un hombre muy dedicado a su familia y siempre ha considerado que invertir en la educación de sus hijos debía ser su mayor prioridad.

El escritorio del hondureño lo adorna una bandera hondureña para no olvidar su terruño

Cuando uno deja Honduras por explorar horizontes lejanos, uno vuelve la vista a nuestra tierra la ve desde otra perspectiva. Ya no es la vida del diario, pensando en el trafico de Tegucigalpa o los planes del fin de semana. Honduras se convierte en un sueño idealizado de un país hermoso que uno dejó atrás. Pero cuando uno compara la vida que viven los extranjeros es cuando te das cuenta de cuánto desearías que tu país y tu gente pudieran vivir así. Te das cuenta que no es lo normal tener miedo al salir a la calle o escuchar disparos por la noche. Ves la paz y el orden con que la gente vive su vida en Alemania. La gente se comporta con tanta responsabilidad para con sus conciudadanos, jamás botan basura en la calle y más bien la reciclan porque se preocupan por el medio ambiente y el país que dejarán a sus hijos. Y a uno como hondureño le entra algo de coraje por darse cuenta que en Honduras la gente ha normalizado vivir en un país que permitimos lo contaminen, ser mal gobernados y mal educados. Pero esa frustración es la que también te motiva a seguir adelante, ahora soñando con regresar y pensar cómo ayudar a convertir a Honduras en un país como Alemania. Porque no?

R5: Y ser el hondureño entre miles de estudiantes de Europa y otros países del mundo, ¿qué significa para ti?

Cuando uno estudia en un ambiente internacional con personas de todo el mundo, yo dejo de ser Juan Carlos y me convierto en “Honduras” para mis compañeros, pues es como me identifican; soy “el hondureño”. Es una responsabilidad de cierta manera, pues mi puntualidad o mi método de trabajo para muchos es la única idea que tienen de cómo somos los hondureños. Muchas veces me han dicho que jamás habían conocido a nadie de Honduras, a lo que yo les contesto que tienen un gran privilegio entonces pues somos bien exóticos, solo habemos 8 millones en el mundo. En Berlín hay 6 millones. Considero que el hecho de encontrarme en este lugar es realmente una oportunidad muy preciada y rara a la que no tienen acceso la mayoría de los hondureños, por lo que me siento muy agradecido con Dios por tenerme aquí.

R5: ¿Qué te preguntan los Alemanes sobre Honduras?

Usualmente no conocen donde se encuentra Honduras. Por eso en mi celular tengo un álbum de fotografías de rincones bonitos de nuestro país, de nuestras comidas, nuestras playas o las Ruinas de Copan para mostrarles cuando me preguntan. La gente se maravilla cuando ven como es nuestro país. Muchas veces me han dicho “pero que haces aquí en este frío? Vivís en un paraíso!”. Otros que si han escuchado del país lastimosamente lo han conocido por las peores razones. Muchas personas en mis clases de Medio Ambiente han escuchado sobre el asesinato de Bertha Cáceres y de las atrocidades que se están perpetrando contra el Medio Ambiente en nuestro país. Y por supuesto, también han escuchado de la violencia que se vive allá por tener a dos ciudades en el top 5 de sitios más peligrosos del planeta. Como buen hondureño mi deber es explicarles que no siempre fue así, y que todo es causa de la Guerra de las Drogas. Que no es una violencia generalizada y que seguramente si nos visitan lo podrán comprobar por si mismos. Muchas veces he mentido por vergüenza. Amo mi país y no deseo perpetuar esa imagen de nuestra terrible realidad en las mentes de los extranjeros. Honduras somos más que cifras de muertos; somos un pueblo de gente amable y trabajadora que tiene la dicha de vivir en un paraíso natural de belleza inmensurable.

R5: ¿Qué extrañas de Honduras y como piensas implementar los conocimientos adquiridos a tu retorno?, o ¿has contemplado la idea de continuar tus estudios en Alemania?

Lo que más extraño es el calor humano de nuestra gente. Las sonrisas  y las conversaciones espontáneas, o saludar al vecino. Me hace falta de vez en cuando despertarme con el olor de tortillas recién hechas, y una buena taza de café porque el café en Alemania es terrible, es pura “agua chirria”. Vivo en un estado de Alemania Oriental llamado Brandemburgo, que es totalmente plano. Yo soy de Tegucigalpa y pues me da una gran nostalgia pensar en nuestras montañas y pinares. Me encantaría ir a dar una vuelta por Valle de Ángeles y admirar las montañas verdes que llenan la vista.  Estoy estudiando Historia y Patrimonio Mundial. La preservación de la riqueza cultural, histórica y natural de las sociedades humanas. Siempre he visto con tristeza como en nuestro país se ha ido desvalorizando nuestra cultura hasta el punto que muchos carecen de identidad nacional. Honduras posee una rica cultura material e inmaterial de la que muchos hondureños no se percatan, desde nuestras comidas típicas hasta las joyas arquitectónicas muchas veces en abandono en nuestras ciudades. Mi sueño es regresar a Honduras para trabajar en fortalecer ese vínculo entre las nuevas generaciones y su cultura. Sueño con regresar a Honduras y presentar la lucha de frente por proteger nuestro patrimonio Natural. Quiero ser un educador y un activista en Honduras.

R5: Mientras tanto, ¿qué disfrutas hacer más en Alemania y que mensaje le envías a nuestros jóvenes que un día quisieran lograr sus sueños de estudiar en el extranjero como tu?

En Alemania disfruto mucho salir a caminar, a los parques y por las calles del pueblo. Es un placer que no me atrevía a darme en Tegucigalpa por temor.

El mensaje que me gustaría darles a los jóvenes de Honduras es que no perdamos la esperanza. Debemos educarnos y aprender mucho pues la educación es la mejor arma que tenemos contra el sistema si queremos cambiarlo. Los jóvenes de nuestra generación tenemos ahora la oportunidad de terminar con ese corrupto viejo orden que han aceptado con sumisión nuestros padres y abuelos; es nuestro tiempo de tomar la batuta y las riendas del futuro de nuestra nación para sacarnos de este atolladero en el que nos metieron…los jóvenes debemos despertar de la indiferencia política e involucrarnos en las decisiones que se toman en nuestro nombre. Debemos olvidar los colores políticos y pensar realmente en el futuro de Honduras. No perdamos la fe en Dios pero no le dejemos todo a él. / R5 

1 comentario

  1. Denia says

    HolA! Muchachon !
    Si un día quieres venir a Suiza , Lausanne me dices.
    Me encantaría hablar con vos, acerca de la identidad nacional😉
    Un abrazo fuerte

    Me gusta

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