Vivir con Síndrome de Ovario Poliquístico

Por Melissa Wellness | Nutrition Certified Health & Wellness Coach

Vivir con Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP) es como vivir con un enemigo secreto, silencioso que lentamente te roba de tu bienestar, impide tu mejora en la salud y puede que hasta te robe el sueño de ser madre. 

Así me sentí el día que mi ginecólogo, a mis 21 años me dijo que yo sufría de esta condición y que probablemente iba a tener muchos problemas para concebir. Por supuesto, a mis 21 años y soltera, tener hijos no estaba en mis prioridades así que no le puse la atención debida. Poco sabía que el no tomarle importancia impactaría mi vida duramente 10 años más tarde.

¿Qué es el SOP?

De acuerdo a la Clínica Mayo: el síndrome de ovario poliquístico es un trastorno hormonal frecuente en las mujeres en edad reproductiva, las cuales pueden tener períodos menstruales con poca frecuencia o prolongados, o niveles excesivos de hormona masculina (andrógeno). Se pueden formar varias acumulaciones pequeñas de líquido (folículos) en los ovarios y estos podrían no liberar óvulos de forma regular.

En mi caso particular, sufrí todos estos síntomas, mezclados con aumento de peso rápido y difícil de perder, crecimiento de vello en zonas irregulares, y tan drástico como 1 o 2 períodos menstruales al año. Visité varios médicos quienes me recetaron pastillas anticonceptivas y medicamentos para la resistencia a la insulina (muchos de ellos los que recetan a las personas con diabetes). Algunos corregían el problema superficialmente o temporalmente, y otros prometían corregirlo por completo pero tenían efectos secundarios terribles.

Después de casarme y tras varios años de intento de concebir, decidimos visitar una clínica de fertilidad. Dios es tan bueno que nos guió hacia el medico perfecto, quien me explicó en palabras sencillas lo siguiente:

“El medicamento que estás tomando si funciona para eliminar los quistes. Pero, le estás haciendo la guerra con tu alimentación. Los quistes se alimentan de azúcar, y tu dieta es muy desbalanceada, por lo que cualquier avance que hagamos con el medicamento lo reversas o impides con tu alimentación.” 

¡Ni hablar de un abrir de ojos! Por fin había entendido lo que estaba haciendo mal todos estos años. 

Alimentación con SOP

Si has escuchado la frase, “Eres lo que comes,” esta frase era muy cierta para mi y me atrevo a decir que lo es para todos. 

Una alimentación que favorece el crecimiento de los quistes en SOP es aquella que está compuesta por mayoría de alimentos de alta carga glucémica. En palabras sencillas, mayormente alimentos procesados, postres, refrescos, pastelería y galletas y cafeína, y muchas veces, lácteos. 

Después de ese diagnóstico comencé a redirigir mi alimentación hacia la nutrición, escogiendo un 80% de alimentos enteros, no procesados, que incluyen muchas verduras de baja carga glucémica: hojas verdes de todo tipo, brócoli, coliflor, pimientos, legumbres, huevo, leches vegetales (almendra, coco, arroz), carnes magras. El restante 20% lo dejé para otros alimentos de carga glucémica un poco mayor como el camote, la papa, el arroz, la yuca, etc. 

No les voy a mentir, no eliminé los postres al 100%, me comía uno esporádicamente, pero siempre siendo consciente de la meta a la que quería llegar, que era más importante para mí que cualquier “gustito”: concebir un hijo. 

Mi alimentación era tan desordenada, que al hacer el cambio bajé 10 libras en las primeras dos semanas. Mi cuerpo estaba agradecido con lo positivo que había hecho. Pero, me tomó aproximadamente 6 meses más llegar al sueño y oración de concebir un bebé quien ahora tiene 2 años y medio. Lastimosamente, quien sufre de SOP puede volver a sufrirlo si no mantiene un estilo de vida saludable, y un año después descubrimos que había regresado. Yo no había sido obediente sino que había hecho un cambio a corto plazo. 

Esta vez, consulté con mi médico si podría hacer un experimento de cambio de alimentación por tres meses sin utilizar medicamento. Si al cabo de 3 meses no funcionaba, pasábamos a medicamento junto con la alimentación. Ella accedió.

Nuevamente, el cuerpo agradeció mi cambio, al cual agregué un elemento más: el ejercicio. No solo comía mejor y de acuerdo a lo que mi cuerpo necesitaba, sino que me ejercitaba todos los días al menos 30 minutos. En tres meses estaba libre de quistes y gracias a Dios hoy espero mo segundo bebé, y he resuelto vivir saludablemente para siempre en lugar de “solo un tiempo.”

Ruego que consideres que cada caso de SOP es único, y es importante que consultes a tu médico sobre cualquier decisión que concierne tu salud. 

Te animo a que busques un médico con quien sientas una conexión, que sea paciente en contestar todas tus preguntas, que tome la nutrición como parte crucial de cualquier cambio en la salud o quien te refiera a un especialista en nutrición o endocrinología y trabajen como equipo. Tómate el tiempo de entrevistar médicos hasta que encuentres el indicado, es TU salud. 

Agrega ejercicio a tu vida diaria, no solo mejorará tu salud física sino también la emocional y tu nivel de energía. 

Y, sobretodo, nunca pierdas la esperanza. Pon tus sueños y planes en manos de Dios, y Él cumple los deseos de nuestro corazón de una forma u otra de acuerdo a su voluntad. 

Si tienes cualquier pregunta o inquietud sobre mi caso en particular, puedes escribirme a melissafortin.wellness@gmail.com, o envíame un mensaje a través de mis redes sociales.

¡A tu salud!

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