Press "Enter" to skip to content

Alguna vez fui «Mamá Primeriza»

Nunca voy a olvidar cuando me convertí en mamá. Fue un parto natural y un poco complicado pues por más que yo pujaba ¡mi bebé no quería salir!

Llegué a un punto que mi ginecólogo muy preocupado agarró los fórceps y me dijo: «voy a tener que utilizarlos porque el bebé ya está sufriendo y necesito que me ayudes a dar una buena pujada. En ese momento vi la cara de preocupación de mi esposo y sólo cerré los ojos y pujé con todas mis fuerzas; honestamente pensé que no lograría ver a mi hijo.

Tenía una hora en «la burra» pujando y desangrándome…así que cuando sentí que salió y escuché su llanto fue una sensación tan liberadora (eso sí, sentía que me había atropellado un camión…me dolía todo ¡!). Aún recuerdo que la enfermera me dijo: «descanse, porque ahora viene lo bueno» ¡y cuánta razón tenía!

Cuando llegamos a la casa con nuestro nuevo integrante me dieron realmente ganas de llorar, y sólo se me venía a la cabeza esta pregunta: ¿y ahora qué es lo que tengo que hacer? ¡no estoy lista para esto! eran varias preguntas sin respuestas. Gracias a Dios mi esposo fue (y sigue siendo) mi apoyo incondicional; me acompañaba en las madrugadas y fue él quien se encargaba de cuidar a nuestro hijo en las tardes para que yo lograra descansar.

Fueron dos semanas en las que él se quedó en casa; yo me sentía feliz y tranquila. Pero cuando le tocó regresar al trabajo fue terrible para mí, sentía que yo no iba a poder sola. Dios fue mi fortaleza, pues -repito- sentía que no estaba lista para esto de la maternidad. Y la verdad nunca vamos a estar listas para esto; ninguna de nosotras trae un manual para ser la mejor mamá; lloraba casi todos los días.

Para ese tiempo mi mamá no me podía ayudar (tenía un trabajo demandante) y mi suegra me visitaba pero no podía hacerlo todos los días. Una señora me ayudaba con la limpieza de la casa pero no le confiaba mi hijo para nada (sentía que no lo cuidaría como yo). Ahora me río y recuerdo con gracia esto, según yo nadie podía cuidar a mi bebé.

Hoy quiero decirte a ti mamá primeriza que así como yo me sentí (abrumada, preocupada, ansiosa y un poco sola), talvez tu también te sientas igual. Por eso es importante que como madre recibamos abrazos, miradas, besos, mucha ayuda y comprensión; pero también debes entender que esos cuidados no sólo vendrán de nuestra pareja o familia, pueden venir de nosotras mismas. Ora mucho y habla con Dios. El te escucha y de dará ese aliento. Manten comunicación con tu pareja y habla con otras mamás, seguramente descubrirás que eso mismo le está ocurriendo también a otras mamás primerizas. ¡Ánimo, todo estará bien!

Por: Malucía, Pedagoga con Especialidad en Orientación Familiar; Presentadora de TV Show «Secretos de Cocina» (Honduras) y Blogger Mom. Sígueme en Instagram y Facebook

Be First to Comment

Mission News Theme by Compete Themes.
error: Enfrentarás demandas millonarias x copiarme!!
A %d blogueros les gusta esto: