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El proyecto de esta familia costarricense está cambiando vidas en Honduras

El 25 de octubre del año 2018 Ana y Carlos llegaban de Costa Rica a la zona norte de Honduras para cumplir un sueño: servir a las familias y transformarlas desde su interior hasta su entorno.

En ese momento se gestaba una caravana de migrantes con rumbo a lo desconocido y también la incertidumbre sobre lo que acontecería en el país sumido por la falta de recursos, empleo y trabajo. Precisamente este fue el momento propicio que Ana y Carlos tomaron para llevar a cabo su proyecto comunitario que se conoce desde entonces como ARABU, que significa <montaña> en lengua garífuna. Su llegada llenó de esperanza a la aldea 18 de marzo.

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Carlos es de origen hondureño, pero su sueño siempre fue servir a su país y a su gente. Junto a su esposa e hija coincidieron en este cometido.

Un mes después (noviembre 2018) el matrimonio junto a su pequeña hija se había instalado por completo en Atlántida, Honduras donde sirven a 150 familias que viven junto a sus hijos en condiciones de extrema pobreza. «La aldea 28 de marzo es el foco de nuestra atención; nuestro objetivo inicial ha sido desarrollar espacios para la transformación comunitaria por medio de tutorías académicas, estudios bíblicos, experiencias al aire libre, talleres para mujeres, alfabetización y muchos proyectos más» explica Ana al Blog Ruta5. 

Con la pandemia no todo ha cambiado drásticamente y aunque las jornadas no son tan frecuentes como las venían desarrollando, Ana y Carlos aseguran que el contacto con la gente no ha desaparecido del todo para gestionar ayudas y otro tipo de recursos que los motiven aun en medio de la crisis a ayudar al necesitado.

En construcción algunos proyectos de la comunidad, como el gallinero, huertas y recientemente se inauguraron sanitarios.

«Nos hemos reinventado basados en las necesidades latentes; hemos apoyado a los niños y niñas en edad escolar con material didáctico, hemos hecho entregas de canastas de víveres a las familias, apoyamos con transporte a personas con emergencias médicas pues el hospital está a 40 kilómetros de la comunidad y hemos emprendido un programa de agricultura solidaria donde cultivamos verduras, hortalizas, frutas y fuentes de proteína que impacten la nutrición de los pobladores» agrega la pareja.

Pero, ¿quién es Ana Cajiao y Carlos Graugnard? 

Ana nació en San José Costa Rica, es licenciada en Trabajo Social de la Universidad de Costa Rica con Máster en Criminología y énfasis en Seguridad Humana de la Universidad para la Cooperación Internacional de Costa Rica y tiene otro Máster en Sociología Jurídico Penal de la Universitat de Barcelona. Antes de viajar a Honduras era investigadora y maestra destacada en la Universidad de Costa Rica.

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El trabajo que realiza Ana y Carlos en Atlántida es digno de imitar y de apoyar. (Foto antes de la pandemia).

Por su parte, su esposo Carlos es originario de La Ceiba, Honduras. Estudió Ecoturismo en el Centro Universitario Regional del Litoral Atlántico (CURLA) y tiene una Maestría en Recreación de la Universidad de Costa Rica.Vivió 12 años en Costa Rica y durante ese tiempo, siete los dedicó a ser Director de Programa en la Montaña Christian Camp (el campamento para jóvenes más grande de Centroamérica).

Sus vidas se unieron desde el año 2012 y su visión fue radicar en Honduras y servir a su gente, aunque eso implicara renunciar a sus trabajos, marcharse y comenzar de cero lejos de las comodidades. Hoy en día sus esfuerzos son premiados con la cantidad de niños y niñas que están formando y tomando un rumbo diferente en la aldea 28 de marzo; las condiciones de vida se han ido mejorando poco a poco y de hecho hay proyectos en construcción que han seguido su rumbo aun en medio del Coronavirus.

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Los niños graduados de Arabu en el 2019 disfrutaron de un viaje por las Ruinas de Copán en Honduras

ARABU también cuenta con el apoyo de voluntarios de la localidad que sirven casi a tiempo completo y otros que desde naciones como Estados Unidos o Costa Rica fortalecen la labor. «Vivir en Honduras implica vivir con los ojos bien abiertos, con el panorama de la realidad social tal y como es, sin maquillajes ni distorsiones; sirviendo, creyendo en la transformación con los pies bien puestos en la tierra pero los ojos en el cielo» manifiestan.

Si usted vive en el extranjero y quiere sumarse a apoyar el fantástico proyecto de Ana y Carlos click en este enlace o sígalos en sus redes sociales de Facebook o Instagram. /R5/.

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