La Empresa no prospera: si no somos productivos

Las Empresas Inteligentes están ligando ya, con mayor vehemencia, la productividad con la motivación como un binomio que provoca resultados trascendentes en la venta de sus servicios, ideas o productos.

Considero que los valores y los principios de cada ser humano representan, en gran medida, la plataforma bajo la cual no le “robamos” a la Empresa ya sea tiempo o creatividad, en este caso, porque desde niños nos mostraron que eso no era lo correcto y continuará de esa manera a lo largo de nuestra vida.

Según el diccionario Merriam-Webster, los valores son principios, cualidades, entidades que resultan intrínsecamente valiosos o deseables.

Es así como podemos asegurar que según lo que aprendimos en casa, los valores pueden erigirse como una fuente primaria de motivación. Cuando nuestros valores se ven satisfechos nos provocan satisfacción, armonía o sintonía. Lo contrario solemos sentirnos insatisfechos, incongruentes y hasta violentados.

No recuerdo cuando comencé a ser infeliz en mi trabajo

Esa expresión resuena en mi mente, cuando una conocida me dijo que ya “15 años eran suficientes de estar dándole el lomo a su Empresa”, cabe resaltar que yo no la interrumpí porque quería conocer el trasfondo de semejante aseveración.

Continúo relatando y esta parte me dejó casi detenida u estacionada moral y emocionalmente hablando cuando agregó: “Yo no hago nada por lo que no me paguen, no me quedo después de la hora exacta de mi trabajo, ni tampoco asisto a sus reuniones de agasajos, con gente hipócrita y poco productiva.”

Bajo semejantes enunciados me di cuenta porque ella era catalogada entre el mundo de sus amistades como “la amargada” e inmediatamente pensé como era posible que la Corporación donde trabajaba la sostuvieran ocupando un espacio, ante semejante actitud irracional.

Es aquí donde definitivamente la Empresa lejos de ser Inteligente, parecía como que se había acostumbrado el ritmo lento y desproporcional de una Colaboradora que estoy segura, podría llegar a ser, sino es que lo era ya, la que mayor desprestigio podía provocar del lugar donde estaba recibiendo su salario y beneficios laborales,  desde hacía 15 años.

Entonces que recomendamos hacer.

No contratemos personas únicamente basados en un Currículo, el que probablemente aguanta con todo, perfeccionemos el arte de la Comunicación Eficaz y escudriñemos en aquellas actividades extracurriculares que la persona desarrolla.

Comencemos a buscar Colaboradores que desde la primera entrevista conecten sus valores con el propósito superior de la Compañía, no dejemos para el final, lo que desde el principio es la base toral de todo sistema productivo: “Una persona que no sólo sea laboralmente capacitada, sino que también sea personalmente competente en aquellos principios que jamás serán removidos, suceda lo que suceda”.

Este es el tiempo en que la buena actitud y disponibilidad de las personas, vendrá a colocarse como un requisito inamovible de las contrataciones en las Empresas porque definitivamente, estoy fielmente convencida que:

La Empresa no prospera:

Si no somos productivos.

Patricia Arias

Licenciada en Periodismo, graduada de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), posee 32 años de experiencia en el área de Estrategia de Comunicaciones, Manejo de Crisis Organizacional, Asesoría e Imagen Empresarial, Relaciones Públicas y Capacitaciones. Autora de 4 libros. Vive en Honduras.

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