“Seré felíz cuando pierda peso” – una receta para dejar de vivir.

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Seguramente te has dicho cosas como estas (o las has pensado):

“Seré felíz cuando tenga mi propia casa.”

“Seré felíz cuando tenga un mejor sueldo.”

“Seré felíz cuando encuentre a mi pareja perfecta.”

“Sere felíz cuando pierda peso.”

No hay nada de malo con tener y ponerse metas. Las metas le dan sentido a tu vida, ya sea para que crezcas en conocimiento, experiencia o en fuerza. 

El problema está cuando eternamente piensas que la grama es más verde del otro lado. Cuando retrasas el ser felíz hoy porque no tienes lo que esperas que llegue más adelante. 

Te quiero dar una noticia, bueno, dos:

  1. Lograr una meta no siempre te hará felíz.
  2. No seremos felices todo el tiempo, y eso es normal.

Si te enfocas demasiado en el resultado de tus metas, puedes obviar el potencial que tienes para ser felíz ahorita mismo.

Si sientes que:

  • Tu vida está en pausa hasta que llegues a una meta.
  • Tu meta está haciendo que tu vida sea nada placentera.
  • Pasas preocupado que tu meta no es sostenible o calvez hasta imposible.

Entonces quiero que pruebes estos 3 pasos:

Pero, tienes que HACERLOS, es decir, actuar. Si solo los piensas, no vas a obtener los resultados.

PASO 1: DESCUBRE LO QUE SUEÑAS

Escribe cuáles son esos pensamientos para ti. Los pensamientos que enumeré al inicio del artículo:

“Seré felíz cuando….”

Escribe todos los que tengas. Y luego, escoge solamente uno. El que parezca más importante para ti en este momento. 

PASO 2: REVELA LO QUE TE DETIENE

¿Cuales son las cosas que estás esperando hacer o sentir hasta que llegues a esa meta? 

No solo las que te emocionan, sino las que no te “permites” tener ahorita.

Por ejemplo: “Una vez que pierda estas 10 libras, entonces…

Me pondré ese bikini que me gusta.

Aplicaré a ese trabajo.

PASO 3: DEJA DE ESPERAR, Y COMIENZA A VIVIR

Una vez que te das cuenta que te has estado deteniendo de sentirte bien sobre ti mismo, y de hacer todas esas cosas que te traen alegría, podría explicar porqué has estado tan impaciente en llegar a eso. 

También puede explicar porqué no has estado disfrutando el proceso de llegar a tu meta.

Muy dentro de ti, hay algo que te hace creer que no puedes realmente comenzar a vivir hasta que llegues a esa meta. O que no se supone que te pasen cosas buenas hasta que seas más delgado, o más rápido, o más fuerte o más exitoso.

¿Cómo te sientes al darte cuenta de esto? Puede ser un poco incómodo, pero quiero que PARES, lo SIENTAS y luego, SEPAS que está bien sentirlo, pero que nada de esto es verdad y que Dios te creó para que vivas el HOY y le dejes a ÉL el mañana.

Ahora, escoge algo pequeño que puedes hacer hoy para comenzar a vivir y sentirte como quieres el día de hoy.

Por ejemplo:

  • Cómprate un vestido nuevo o esos jeans que tanto has querido ponerte, y úsalos con orgullo.
  • Párate frente al espejo y admira esa creación perfecta que hizo Dios y dile cosas lindas.
  • Ponte ese traje de baño, quítate la toalla y corre a la arena y las olas con tus hijos y disfrútalos que se crecen muy rápido.

En conclusión: date permiso para sentir y hacer todas las cosas como si ya hubieras llegado a tu meta, aunque no hayas llegado a ella. 

“La felicidad no es el efecto de lograr metas. Es la causa.” – Alex Picot-Annand, PN2, Nutricionista Holístico

Una vez que dejas de detenerte, puede que te des cuenta que tu meta no era tan importante como creías. O, tal vez la meta si es importante, pero estás disfrutando todo el proceso que conlleva llegar a ella en lugar de poner tu vida en pausa.

Lo importante, es que hayas llegado o no a tu meta, comiences a vivir y comportarte y sentirte como la persona que quieres ser al lograrla…hoy.

Tú no quieres la meta de un 6-pack, quieres ser la persona que tiene un 6-pack.

Tú no quieres ganar la carrera, quieres ser un ganador.

Tú no quieres ponerte un bikini en la playa, quieres ser la mujer llena de confianza y alegría que juega con sus hijos sin complejos.

Hayas llegado o no a tu meta personal, tu identidad siempre estará inclinada hacia la persona que siempre has querido ser. 

Lo bueno es, que si tu identidad está en Cristo, no llevas nada que perder, todo está ganado. Ya tienes seguro que la perfección está en tu destino y que eres amada, valorada y que la meta Él la cumplió por ti cuando murió en la cruz.

Así que, ya no esperes más. 

Comienza a vivir…HOY.

Melissa Fortín

Coach de Nutrición, Pn1 y Entrenadora Personal Certificada, NASM

www.melissa-wellness.com

melissa@melissa-wellness.com

Melissa Fortín

Melissa Fortin
Certified Nutrition Coach, Pn1
www.melissawellness.blog
Instagram: @melissafortin.wellness
Facebook: @Melissa_Wellness

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