¿Fisioterapia o Ejercicio Físico?, ¿qué hacer para el dolor?

Despertar con el cuerpo adolorido, trabado o con sensación de entumecimiento son frases que todos escuchamos frecuentemente de nuestros abuelos, de nuestros padres o probablemente nosotros mismos vivimos esas emociones indeseadas.

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 Hablar de dolor es descubrir un sin número de definiciones, desde un recuerdo o sentimiento, hasta la fisiopatología de una enfermedad compleja incurable.

Recordemos que nuestro cuerpo habla y debemos aprender a escucharlo pues podemos detectar algunas señales de alerta precoces que nos ayuden, y así evitar secuelas posteriores. 

Para comprender mejor y decidir el camino adecuado a seguir, debemos conocer los objetivos de cada una de estas opciones (fisioterapia musculo-esquelética y ejercicio físico controlado) las cuales nos ofrecen beneficios y abordajes diferentes, pero sin duda complementarios. 

La Fisioterapia tiene como uno de sus principales objetivos el tratamiento complementario e indiscutiblemente necesario de enfermedades incapacitantes previamente diagnosticadas como: Tendinitis (inflamación de tendones), Lumbalgia (dolor de columna a nivel lumbar), Artrosis (desgaste articular), entre otras. Ya el ejercicio físico controlado, promueve la concientización corporal, prevención de enfermedades asociadas a sedentarismo y mantenimiento de un estilo de vida saludable. 

Para entender mejor expondré un ejemplo: imagínense una persona que trabaja hace 5 años llenando planillas de compras en el computador de una empresa y comienza con dolor incapacitante en la muñeca derecha, que se irradia al hombro del mismo lado, acude al médico y es diagnosticado con tendinitis por esfuerzo repetitivo. El primer paso será eliminar la inflamación y sus complicaciones, recetando antiinflamatorios y reposo articular por algunos días; segundo paso; serán sesiones de fisioterapia ya sea con movilidad activa de la región afectada, refuerzo muscular, electro estimulación y educación postural para rehabilitarlo a sus funciones cotidianas evitando secuelas. Hasta este punto realizamos un tratamiento estrictamente curativo de la enfermedad; ahora, ¿cómo vamos a evitar y prevenir nuevas crisis de tendinitis? 

Es en este momento, donde el ejercicio físico controlado y constante es necesario para la prevención de nuevas crisis de dolor y mantenimiento de un estado de salud físico y mental que mejore nuestra calidad de vida, aumentando la capacidad muscular para realizar actividades cotidianas, mejorando nuestros límites articulares para evitar lesiones, activando hormonas necesarias para optimizar nuestro desempeño diario y como resultado final; EVITAMOS ESA VISITA INDESEADA EN NUESTRAS VIDAS LLAMADA DOLOR. 

Es muy importante No automedicarse para el dolor ya que podemos enmascarar alguna enfermedad más grave, cronificar una enfermedad aguda y de simple tratamiento o simplemente ignorar el aviso que el cuerpo nos manda indicando que algo está mal. 

Quedémonos con este dicho popular para nuestra vida “es mejor prevenir que lamentar” quien no se ejercita sufre de sobrepeso, ocasionando músculos menos tonificados y así dejando las articulaciones más vulnerables, propensas a lesiones y como consecuencia, MUCHO DOLOR. Tu cuerpo se comunica, interprétalo y atiéndelo. 

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