Lecciones del Desierto

No siempre se gana en esta vida. ¿Cómo enfrentamos adversidades?, ¿cómo nos levantamos nuevamente para caminar hacia nuestros objetivos?

En mi columna anterior compartí sobre mi experiencia en ambientes multiculturales. Te invito a leerla aquí!

Llegan momentos en nuestras vidas donde vemos una cara diferente de la moneda… cuando perdemos. Popularmente existen diferentes dichos que dan a entender que las experiencias sólo son un fracaso cuando no aprendemos de ellas. Sin embargo, el proceso de aprendizaje también requiere tiempo, madurez y formación de carácter.

Al vivir en el extranjero, tuve la oportunidad de visitar diferentes países. Hoy quiero contarte sobre un lugar específico, Wadi Rum, un desierto de Jordania. Curiosamente, este fue el primer desierto que visité en mi vida. En este lugar, me sentí totalmente diminuta, insignificante. Ver la vastedad de territorio que se extendía en el horizonte… simplemente impresionante. El desierto era muy silencioso. Se escuchaba apenas el viento, y tal vez se observan nubes de arena que lentamente se movían en diferentes direcciones.

Los desiertos, en general, son lugares difíciles, áridos, y extremos. Sus condiciones naturales no son para cualquiera. De la misma forma, las ocasiones en que encontramos adversidades en nuestras vidas, pueden parecer desiertos. Donde no encontramos salida, donde hay silencio, y adversidad.

Cada persona tiene una forma diferente de afrontar situaciones donde sienten que han fracasado.

  • Una de las formas en que podemos aprender de estas situaciones, siempre es regresar donde comenzaste… ¿Por qué estás haciendo lo que haces? Recordar qué fue eso que te inspiró a hacer las cosas de forma diferente. En mi caso, esto siempre me ayudó a “calibrar” mi mirada hacia los objetivos.
  • En otras ocasiones, tomar un descanso y tiempo para mí, también me ayudó a dejar de luchar contra la corriente, y aceptar que muchas veces las cosas no suceden a mi manera.
  • Otra forma de enfrentar adversidades y fracasos es por medio de conversaciones. Buscar ayuda con personas confiables, escuchar consejos y considerar las áreas de mejora que puedes desarrollar en tí mismo, para avanzar hacia tú objetivo.

Muchas veces las respuestas están en cada uno de nosotros, y vienen como un susurro que no siempre estamos dispuestos a escuchar. Pero cuando lo hacemos, entendemos que aún los fracasos tienen su fecha de expiración. No duran para siempre. Fallar en algo no te vuelve una persona incapaz. Se trata de seguir cultivando todo lo bueno que hay en tí, de no limitarte por las experiencias pasadas y de levantarte una vez más.

Te invito a seguir leyendo mi columna de opinión donde continuaré compartiendo TIPS que me ayudaron a cumplir mi sueño de estudiar en el extranjero.

Ana R. Benitez

MSc. Agri. Calidad Ambiental (Universidad Hebrea de Jerusalén, Israel).

Ing. Ambiente y Desarrollo (Zamorano, Clase 2017).

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