¿Quién soy?

Si del tiempo que dedicamos a reaccionar a lo que nos rodea destináramos una milésima parte para observar nuestro interior, descubriríamos un universo digno de explorar. Como dijo Platón: “Ante todo es necesario cuidar del alma si se quiere que la cabeza y el resto del cuerpo funcionen correctamente.”

Cuando despierto en la mañana y comienzo a prepararme para el día que se presta abierto a infinitas opciones ¿quién soy?

Mientras hago mi cama, preparo el desayuno, me miro en el espejo, me pongo los zapatos ¿quién soy?

Cuando no estoy cumpliendo mi rol en la sociedad como miembro de mi familia, centro de estudio, trabajo, y más ¿quién soy? 

Si a lo largo de mi vida los pilares que me sostienen han sido destruidos y sustituidos por nuevos pilares reforzados ¿sigo siendo quien alguna vez fui en constante proceso de cambio? ¿o soy alguien nuevo?

¿Soy lo que otros creen saber de mí? 

¿Soy las palabras, silencios, acciones u omisiones que otros interpretan a su manera después de aplicar el filtro de sus preconcepciones, creencias, temores y hasta inseguridades propias?

¿Soy los sueños, metas y planes que he definido a lo largo de mi vida? Si es así ¿soy también el fracaso de los sueños, metas y planes incumplidos o rotos? 

¿Y si no tengo sueños? ¿y si prefiero vivir mi vida sin fijar metas y planes? ¿soy más o soy menos o simplemente soy?

Si todos somos piezas en el intrincado juego de un ente creador que controla el todo ¿soy o no soy? y si por el contrario somos seres capaces de decidir nuestro propio destino ¿quién soy?

Si en realidad somos lo que pensamos y sentimos, si no dedico tiempo para indagar mi interior y mi existencia ¿entonces no soy o sigo siendo yo a la espera de descubrirme a mi misma?

Al final de todo, lo que si tengo claro es que soy los átomos que comparto con todos y con el todo, con el universo infinito, cambiante y en constante expansión. En palabras del astrónomo, astrofísico, cosmólogo, astrobiólogo y escritor, Carl Sagan: “Somos el universo contemplándose a si mismo”.

Reconocer que es infinitamente mayor el número de cosas que ignoramos en comparación a lo que sabemos nos mantendrá curiosos y alertas, y esto activará el deseo de saber más, más de nosotros mismos, más del universo del que formamos parte. 

En esa búsqueda de conocimiento y de respuestas a nuestras preguntas, tendremos que acudir a otras personas y llegaremos a la realización de que a lo largo de nuestra vida hay “quienes” nos guían, motivan e impulsan. En ocasiones esos “quienes” son miembros de nuestra familia, pero también están quienes a pesar de no tener ningún vínculo de sangre se convierten en piezas clave en nuestro proceso de vivencia [o supervivencia] durante el trayecto por este mundo material. Por otro lado, esos “quienes” pueden venir también en forma de libros, poemas o hasta música, y nos dan el empujón que necesitamos para agarrar impulso hacia algo grande, trascendente. Porque si bien hay empujones que nos pueden llevar a la muerte, hay otros que nos salvan la vida. 

En mi caso particular y dentro del pequeño grupo de formas humanas muy variadas, libros y canciones que me han dado empujones que me han salvado la vida, en esta ocasión deseo dedicar esta columna a la persona que me incentivó a preguntarme por primera vez de manera consciente ¿quién soy?, con ello dio inicio un largo viaje sin fin a la vista, en ocasiones turbulento y otras placentero, en búsqueda de una respuesta. 

A quien le desagrada el título de mentor, 

pero irónicamente le encaja a la perfección.

A E.R.

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