Hacerlo por primera vez

 En mi columna anterior platicamos sobre Fórmula 1 y cómo vivir de nuestras pasiones. 

Hoy la enseñanza viene del Fútbol, sí, pues recientemente tuve la oportunidad de asistir por primera vez al imponente Camp Nou para presenciar la semifinal de la UEFA Women’s Champions League, un partido entre Barcelona y Wolfsburgo. ¡Sin duda para mí fue toda una experiencia! 

Por supuesto, quiero destacar que se batió récord mundial de asistencia en un partido de fútbol femenino. La primera vez que asisten más de 91,000 espectadores; un acontecimiento importante para la humanidad, para el género y por supuesto para los libros de la historia del fútbol. 

Ningún club ni selección femenina había conseguido superar a más de 90.185 aficionados desde la final del mundial entre Estados Unidos y China en 1999. Esto sin mencionar, que a penas meses atrás el Barca femenino regresó a jugar al Camp Nou después de 50 años, desde 1970. ¡Un verdadero hito! 

Ahora, no voy a comentar el partido, los resultados, ni profundizar en el discurso de género, pero sí que vale la pena destacar la manera fascinante que el deporte contribuye a lograr cambios de ideologías en la historia, pero más allá de esto, quiero enfocarme en algo que vino a mi mente mientras me encontraba en las gradas, y es la enseñanza que deja lograr un récord. 

Conseguir un récord mundial es hacer algo por primera vez en la historia, y no llega solo; especialmente en el mundo del deporte conlleva años de trabajo y ciertas características por parte de los deportistas, como las condiciones físicas, el grado de entrenamiento, y la fortaleza psicológica. 

Y más que seguro que algo ha hecho muy bien este equipo para llegar hasta esta marca. 

Pero a manera de resumen, para lograr un récord se requiere de una triangulación entre el cuerpo, la mente y la disciplina; características también necesarias para enfrentar la vida y cumplir metas, aunque no seamos deportistas de elite. 

Los resultados son parte importante pero también los procesos, se requiere de un estado consciente, un deseo imperativo y una motivación ferviente para lograrlo. Todo por la recompensa y la sensación maravillosa que nos genera el logro. 

Así que tomando esto como base y bajándolo un poco a tierra, cuestiono ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez? Eso que te generó miedo y emoción con solo el hecho de pensarlo pero que al realizarlo te provocó una inmensa sensación de satisfacción y felicidad. 

Esa sensación que nos hace sentir poderosos como la primera vez que montaste en bici, cuando condujiste un auto sin copiloto, esa vez que subiste a un avión, la vez que hablaste en público, incluso esa vez que diste el primer beso. Todas llevaron un proceso, una decisión y todas estas son memorables ¿no? 

Esas memorias son tu propio récord, nuestra vida está llena de primeras veces y funcionan como esa gasolina que mueve el motor de nuestra historia. 

Con el paso de los años, las vivencias, la sociedad en la que vivimos muchas veces nos van cortando las alas, la curiosidad, las ganas y la ilusión por experimentar, hasta llegar al punto donde pasamos periodos largos sin experimentar algo nuevo y no tenemos ni idea en qué momento se perdió el entusiasmo. 

Entrar en esta dinámica, nos hace cada día menos atrevidos, menos creativos y acabamos en una rutina en la que los cambios son cada día más escasos y muchas veces es precisamente por ese miedo a lo nuevo que nos cuesta trabajo intentar algo por primera vez. 

Piensa en aquello que no te has animado en realizar, quizás porque lo has dejado en el olvido, conlleva un mayor esfuerzo, o incluso no te sientes en edad de hacer, sean las razones, no lo dudes más, y no dejes de buscarlo, pueden ser micro retos semanales o mensuales para probar cosas nuevas y hacerlo de manera consciente. 

De la misma manera que este equipo resurgió con más fuerza después de 50 años, así puedes resurgir tú e imponer una nueva marca en tu propio récord. 

Impulsa esas ganas de sentirte vivo, comenzando por registrar todas esas primeras veces y tener presente aquellas que te faltan por hacer y ¡vivir! 

Ahora dejo la pregunta: 

¿Qué te falta experimentar por primera vez? 

Retémonos a hacer más cosas por primera vez a nivel personal y profesional para batir nuestro propio récord en nuestra propia historia. 

Seguimos creando ¡Vamos allá! 

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