Una mujer en sus días

En pleno 2022, ser mujer implica enfrentar, tolerar y superar diariamente una cantidad incalculable de actitudes y comentarios misóginos y degradantes. Esta mentalidad del “rol que debe cumplir la mujer” está tan arraigado en la sociedad que aún nosotras mismas caemos presa de esas malas prácticas. Dentro de esas muchas actitudes y comentarios, uno sigue siendo constante. Una mujer que por la razón que sea se muestra en algún momento molesta o incómoda, le ganará el comentario de alguno(s) “¿qué te pasa, estás en tus días?”.

Una mujer en sus días - Karla Macoto.
Una mujer en sus días - Foto: Karla Macoto.

Comienzo con una nota aclaratoria:

He titulado esta columna “Una mujer en sus días” porque escribo desde la perspectiva de una mujer y esta es la frase que se utiliza habitualmente, sin embargo, los procesos biológicos y algunos de las experiencias a las que haré alusión, son compartidas por personas con órganos reproductivos femeninos, independientemente de su identidad de género, la que merece respeto por ser una expresión propia del individuo.

Hablar de la menstruación, si bien es un proceso biológico común y recurrente, sigue siendo un tema incómodo e incluso de burla para muchos. En esta ocasión no vamos a abordar las implicaciones sociológicas detrás del “simple” comentario que todas, o la mayoría de las mujeres, hemos escuchado al menos una vez en nuestras vidas: “¿estás en tus días?”, independientemente de que ese sea el caso o no.

El síndrome premenstrual (menos extremo) y el transtorno disfórico premenstrual (grave por que los síntomas se vuelven incapacitantes) le hacen saber a una mujer que “sus días” se aproximan.

Durante esos días previos, la mujer deberá hacer frente a cambios de humor -como la irritabilidad, ansiedad, depresión o ira-, tendrá problemas para conciliar el sueño y para concentrarse, habrán cambios en su apetito y probablemente aumente de peso por retención de líquidos, tendrá que lidiar con la incomodidad y dolor en sus senos, con agotamiento, calambres, dolores de cabeza, distensión abdominal, y otros malestares. Todos o algunos de estos síntomas se repetirán una y otra vez, mes a mes, al menos durante una semana y ni siquiera ha comenzado el periodo de sangrado.

Una vez que la mujer ya está en sus días, debe enfrentarse a la visión de sangre saliendo de su cuerpo cada vez que va al baño durante 3-5 días, aunque para algunas mujeres pueden ser más.

Un tercio de las mujeres en sus días debe tolerar dolores menstruales severos que suelen venir acompañados de náuseas, vómitos o mareos. En casos más extremos los síntomas llevan a un estado de casi pérdida de conciencia o desmayo.

Una mujer en sus días debe enfrentarse a cambios constantes de su periodo, retrasos por diversas razones que pueden causar situaciones incómodas una vez que la menstruación finalmente llega, ocasionalmente en momentos poco oportunos.

Una mujer en sus días recuerda con cada periodo que deberá hacer frente a este proceso biológico durante 40 años de su vida, en promedio.

Una mujer en sus días debe preocuparse por presupuestar mensualmente los productos sanitarios básicos que necesitará. Por lo que una mujer en sus días que vive en pobreza o pobreza extrema, en ocasiones ni siquiera tiene la opción de incluir estos productos básicos costosos dentro de la lista de prioridades del mes y se ve en la necesidad de hacer uso de lo que tenga a la mano.

Por todo lo anterior, debemos recordar que usualmente no sabemos las circunstancias de los demás, por lo que tratarnos unos a otros con empatía es básico para la convivencia dentro de una sociedad. También nos vendrá bien recordar que aunque la menstruación es algo normal cuya conversación no debe ser estigmatizada, debe ser tratada con respeto porque significa algo diferente para cada persona. Para algunas puede representar la mala noticia que no se pudo consumar un embarazo anhelado o traer consigo un conflicto emocional tras la angustia de un posible embarazo no deseado.

Finalmente, cuando la “actitud” de una mujer nos lleve a ese lugar oscuro de la mente donde nace la frase “¿estás en tus días?”, tengamos presente que una mujer es un ser humano que debe hacer frente a todo tipo de circunstancias de la vida como individuo y como miembro de la sociedad, por lo que en ocasiones simplemente no se tiene el “ánimo” de andar sonriendo a diestra y siniestra, y porque tampoco se le debe a nadie; y que una mujer, como cualquier ser humano, tiene la libertad de expresarse según su personalidad y carácter, que alguien perciba esas expresiones como merecedoras de la frase “estar en sus días” dice mucho más de quien expresa el comentario de a quien está dirigido.

Nota: En la redacción de esta columna, se consultaron diversas fuentes médicas.

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