¡Adiós, Procrastinación!

En mi columna anterior compartí sobre la Ciencia Ciudadana y sus aplicaciones prácticas. Si aún no la has leído, ¡te invito a hacerlo aquí!

¿Has escuchado hablar sobre la procrastinación?

¿Eso que no te permite avanzar y hacer las cosas a tiempo? O tal vez, ¿Has sentido alguna vez que tu tiempo no es suficiente para hacer todo lo que tienes que hacer? O que simplemente sabes que necesitas hacer algo pero te ha costado “arrancar”.

Si somos honestos con nosotros mismos, ¡A todos nos ha pasado! Siempre hay alguna cosa, o un detalle que nos ha costado iniciar, retomar o terminar. Muchas pueden ser las razones, o excusas que nos decimos para justificar nuestras acciones.

Claramente, existen diferentes métodos o estilos de hacer tú trabajo. Hay quienes son planificadores innatos, mientras otras personas tienen facilidad de priorizar, otras que organizan mientras otras visualizan y comienzan a hacer sus tareas.

En esta ocasión quiero compartir contigo algunos tips que en lo personal, me han funcionado para hacer mejor uso de mi tiempo y poco a poco decir ¡Adiós, Procrastinación!

  1. Escribir. Comienzo cada semana haciendo una lista de tareas que necesito realizar durante esa semana. No tienen un orden específico, simplemente escribo los detalles que necesito hacer, pendientes del trabajo o de mis actividades fuera de horas laborales. Esto me permite visualizar mi semana, y tomar esto como punto de partida para mi siguiente paso.
  2. Priorizar. Una vez escribo mi lista de tareas, decido qué tarea es más importante y con mayor prioridad de entrega. En mi caso, me gusta enumerar las tareas y priorizar en base a la semana, y también en base a cada día. Algunas preguntas que pueden ayudarte a priorizar cuando todo es una prioridad es… ¿Qué es indispensable? ¿Cuál es la tarea más difícil, que me llevaría más tiempo hacer?
  3. Organizar. Una vez identificadas las prioridades de tareas de la semana, y del día, planifico tiempos específicos para trabajar en esta única actividad en un tiempo determinado. Muchas personas sugieren comenzar con las tareas más “fáciles”, para salir de ellas más rápido. Pero hay quienes prefieren comenzar con las tareas “más difíciles” del día. Independientemente, ¡Lo importante es comenzar!

Otras cosas que podrías aplicar para mejorar el manejo de tu tiempo es planificar tú día hora por hora, tener espacios de concentración, organizar tú calendario (ya sea semanal o mensual), comenzar con las tareas más complicadas, y luego seguir con las tareas más ligeras.

Existen muchos estilos de trabajo, sin embargo, encontrar tú propio estilo de trabajo te permitirán tener una dirección o vistazo de las cosas que puedes hacer en tu día a día. Y también, en los días donde no logres ser la persona más productiva, recuerda que la disciplina no se logra en un solo día. ¡Se trata de ser perseverante!

Te invito a seguir leyendo mi columna de opinión donde continuaré compartiendo de diferentes temas que me apasionan.

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